Brainfood #1: Cómo salvar la catedral de Notre Dame, Países que ya no existen, Elogio del aburrimiento

Brainfood #1: Cómo salvar la catedral de Notre Dame, Países que ya no existen, Elogio del aburrimiento

Brainfood es una recopilación de artículos y reportajes que me han “enganchado” durante las últimas semanas y que quiero compartir con vosotros. Comenzamos:

The images that could help rebuild Notre-Dame Cathedral

Meses antes de su muerte, el 16 de noviembre de 2018, Andrew Tallon, un historiador especializado en arquitectura medieval, completó el que seguramente fue el proyecto más ambicioso de su vida: escanear, gracias a una cámara láser 3D, todos y cada uno de los detalles de la catedral de Notre Dame. Sin saberlo, ahora esas imágenes pueden ayudar a los expertos a reconstruirla.

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15 Months of fresh hell inside Facebook

Escándalos, puñaladas traperas, dimisiones y beneficios récord. Los últimos 15 meses en Facebook no han sido precisamente tranquilos, más bien todo lo contrario. Según cuenta un reportero infiltrado de la revista Wired, han sido un auténtico infierno.

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Países que jugaron al fútbol y ya no existen

La FIFA contabiliza en sus estadísticas oficiales que un total de setenta y siete naciones han disputado, al menos una vez, la fase final de su Copa del Mundo. A estas se suman en la edición de 2018 las debutantes Islandia y Panamá.Sin embargo, la cifra tiene algo de truco. Muchas de estas naciones ya no existen. Esta es su historia.

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The Age of Robot Farmers

Hace décadas que los agricultores sueñan con sustituir mano de obra casi siempre barata, por robots. Sin embargo, introducir ingenios mecánicos para recolectar uvas, fresas o cualquier otro cultivo que requiera de cierta habilidad y capacidad de decisión, no es ni mucho menos sencillo.

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En la cueva del tesoro de Anagrama

Las cartas que se conservan en el archivo de la editorial, permiten reconstruir 50 años de dedicación de Jorge Herralde a los libros. A través de esas cartas nos asomamos además, a la historia de una de las editoriales españolas más interesantes.

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Así ha contemplado el cine a Notre Dame

Cinemanía se hace eco del tremendo incendio que ha sufrido una de las catedrales más icónicas de Europa, para rescatar aquellas películas que han convertido a Notre Dame en una protagonista más. Desde “Arde París” a “Charada”

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Los beneficios secretos del aburrimiento

En la hiperconectada sociedad actual, pasar un tiempo con nosotros mismos, sin hacer realmente nada, aburrirnos, provoca ansiedad y nos preocupa. Y sin embargo, las personas más creativas no son sólo las que se aburren, sino que saben aprovechar esos momentos de desconexión total.

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Caravan #1 Una revista on-line para los amantes del Jazz

Caravan #1 Una revista on-line para los amantes del Jazz

De todos los proyectos en los que estoy involucrado en estos momentos, probablemente CaravanJazz.es sea el más personal. Caravan es, en los tiempos que corren, una locura. Nada menos que una publicación on-line que nace por y para los amantes del jazz.

Un espacio en el que unos amigos y yo hablamos de los discos que más nos gustan y contamos algunos de los secretos del que probablemente, sea el estilo musical que más influencia haya tenido en el siglo XX. Caravan es de momento una revista muy joven, en la que para publicar robamos tiempo a fines de semana, familia y amigos… en la que preferimos publicar poco, pero en la que intentamos que todos los contenidos sean de calidad.

De momento y con poco menos de dos meses de vida, es un proyecto muy pequeño, del que somos conscientes de que tiene una audiencia potencialmente limitada. Pero no nos importa. El simple hecho de desconectar y escribir de lo que más nos gusta, nos engancha. En mi caso, supone durante unas horas cada semana, dejar de lado el cloud computing, los servidores o el Big Data. ¡Casi nada! Estos son algunos de los temas que hemos publicado hasta ahora. ¡No te lo pierdas!

Kind of Blue, el disco que lo cambió todo

¿Quién fue el inventor del jazz?

Cotton Club: mafia, contrabando y jazz.

Jazz en los tiempos de Netflix

La (¿auténtica?) vida de Glenn Miller

Poinciana, el árbol más hermoso

Jazz Life: música en la carretera.

 

MCPRO Insider #1: Google cierra servicios, Facebook como compañía tóxica, Microsoft y el Open Source

MCPRO Insider #1: Google cierra servicios, Facebook como compañía tóxica, Microsoft y el Open Source

Bienvenidos a MCPRO Insider, el espacio desde el queremos contarte lo que ocurre en la industria tecnológica, de una forma diferente. Lo hacemos desde un prisma muy personal, utilizando por supuesto la voz de nuestros propios medios (MCPRO, MuyPymes, MC, MuyCanal, MuySeguridad, MuyLinux) pero apoyándonos también en todos aquellos (personas, medios, empresas) que saben contar buenas historias.

En nuestro primer número os hablamos de tres de las empresas que forman parte del santoral tecnológico (Google, Microsoft, Facebook) y de cómo cada vez hay más motivos de preocupación sobre ese gran invento que responde al nombre de “reconocimiento facial”. Además te proponemos que participes en nuestra encuesta de inversión IT. Comenzamos.

Google no sabe qué hacer con sus servicios

Google se ha convertido en una compañía especializada en estrenar nuevas aplicaciones y servicios para, sin dar demasiadas explicaciones, cerrarlas a los pocos años. En las últimas semanas hemos visto como los de MountainView han puesto fin a la aventura de Google Inbox y Google+. Y si de cerrar se trata, se han lucido con su comité de ética para la inteligencia artificial. La protesta de sus propios trabajadores ha conseguido que dure menos de una semana.

Con ese historial, muchos empiezan a plantearse si Google ha empezado a ser una compañía de la que uno no se puede fiar, en la que no merece la pena invertir tiempo (y datos).

Todo esto puede explique que Stadia, su servicio de streaming de juegos y que promete (y aquí la palabra promete es la importante) muchas cosas, haya sido recibido por casi todos con más escepticismo que otra cosa.

Microsoft y el Open Source: si no puedes con tu enemigo, únete a él

Aunque han pasado varios años, no son pocos los que se acuerdan de la famosa frase de Steve Ballmer: “Linux is a Cancer”. De alguna forma, podríamos disculparle… si recordamos que Ballmer fue el tipo que también dijo que el iPhone sería un fracaso o que decidió que comprar Nokia, era la mejor idea para relanzar su estrategia en el campo de los teléfonos móviles.

Casi 20 años después, Microsoft ha dado un cambio radical, con decisiones tan interesantes como permitir la ejecución de subsistemas Linux en Windows 10. Esta semana ha vuelto a hacerlo: acaban de publicar Visual Studio 2019 para todas las plataformas, y en el caso de Linux, se ha permitido el lujo de aliarse con Canonical para publicarlo en forma de Snap.

Como además ha recordado estos días en Madrid Natalia Mackevicius (general manager de Microsoft Azure Stack) su posición en el data center empresarial pasa por abrirse a cualquier tecnología que le demanden sus clientes: desde sistemas operativos completos como CentOS a desarrollos Open Source como Kubernetes, Red Hat Open Shift o Cloud Foundry.

Facebook tiene un serio problema y no lo va a poder solucionar

Lo de Cambridge Analytica era solo la punta del iceberg. Por mucho que Mark Zuckerberg haya declarado que quiere convertir a Facebook orientada hacia la privacidad y la seguridad de sus usuarios, lo cierto es que los escándalos se acumulan a diario. En el último mes se han encontrado 540 millones de registros de usuarios de esta red social en servidores públicos y se ha descubierto que la compañía ha almacenado millones de contraseñas en texto plano, sin cifrar, y por lo tanto accesibles a cualquier trabajador de la empresa.

Esto por no hablar de su incapacidad para impedir que sus propios usuarios compartan contenidos que incitan al odio o que directamente, son delictivos, como se ha demostrado con el filtrado de vídeos que muestran la matanza de musulmanes en una mezquita de Nueva Zelanda. Tal vez tengamos que dar la razón a Linus Torvalds, cuando dice que “Facebook es una enfermedad” o a las marcas que ya se están planteando si la de Zuckerberg se ha convertido en una compañía tóxica.

El reconocimiento facial comienza a inquietar a los expertos

El reconocimiento facial ha dejado de ser esa “simpática forma” de desbloquear tu teléfono con seguridad, a convertirse en algo mucho más serio. No solo se está implementando en decenas de ciudades chinas para controlar a sus ciudadanos, sino que en Europa y en Estados Unidos estamos empezando a ver sus primeros usos comerciales a la hora de agilizar la entrada en espectáculos públicos o incluso, para mejorar el acceso en los aeropuertos.

Sin embargo, esta semana varias voces han empezado a cuestionar cómo esta tecnología invade nuestra privacidad. Por si esto fuera poco, muchos sugieren que la AI asociada al reconocimiento facial, por lo general repite los estereotipos y juicios morales que asumimos como seres humanos. Y si no, que se lo pregunten a Amazon: en una carta abierta dirigida a Jeff Bezos, decenas de investigadores de las principales universidades de Estados Unidos han pedido que Amazon retire sus dispositivos y algoritmos de reconocimiento facial, al considerar que discrimina a todo tipo de minorías.

Ya que has llegado hasta aquí

Ya que has llegado hasta aquí, estamos seguros de que esto también te interesa. En primer lugar te proponemos que descubras cómo la nube está definiendo nuevos tipos de profesionales y compañías: disruptivas, innovadoras, optimizadoras. Puedes hacerlo descargándote el whitepaper “Beyond agility: How cloud is driving enterprise innovation”.

Además queremos saber más de ti (y de tu empresa). Para conseguirlo hemos puesto en marcha nuestro “Estudio Trimestral IT”, una macro encuesta con la que queremos conocer cómo es la realidad de las empresas IT, cómo les afectan las innovaciones tecnológicas y las fluctuaciones económicas. ¿Te animas a partipar?

Tertuliano Máximo Alfonso y el hombre duplicado

Tertuliano Máximo Alfonso y el hombre duplicado

No es “El hombre duplicado” la mejor novela de José Saramago. La he terminado hace unos días casi a regañadientes, recordando y echando muchísimo de menos esa “Todos los nombres” que tanto me impactó en su momento.

Quizás no debería haberla retomado. No después de haberla empezado hace quince años. No después de haberla perdido en un avión, tras haber leído poco más de 30 páginas. No después de haberla comprado de nuevo y haberla prestado…para recuperarla después…y dejarla abandonada otra vez durante dos años.

Supongo que la culpa la tiene Tertuliano Máximo Alfonso, 38 años, profesor de historia en un colegio público y protagonista del libro. De no decir esta boca es mía durante lustros, hace unos días empezó a hablar. “Léeme. Coge el libro. Venga que te cuento quién es el hombre duplicado. No, no cojas ese, ¡elígeme a mí! ¡Vamos si Saramago te encanta! No te hagas de rogar!”

Al principio le prestaba oídos sordos. Después, las excusas de siempre. “Más tarde Tertuliano, más tarde…¿no ves que estoy a otra cosa? ¿El hecho de que siempre escoja otra historia antes que la tuya, de verdad que no te dice nada?”

Pero él ni caso. Tan cansino el tío que tuve que gritarle…”¡Bueno, ya está bien! ¡Si hay que leer se lee, pero cállate ya!” Total, que no había empezado el libro y ya nos llevábamos mal…y eso que en las primeras páginas sí que parecía que había algo de química.

Tertuliano contándome sus cosas, y yo escuchando. Que si ha visto en una película a un tío que no es que se parezca a él, sino que es idéntico…Que si tiene que investigar cómo es posible algo así…Y yo un poco a lo mío, entre un cuéntame más y un pero no te pases con los detalles porque me agobias.

Pero después hete aquí que tras unas 50 páginas Tertuliano se viene arriba. Y me cuenta sus cuitas con el profesor de matemáticas, que si no sabe cómo romper con su novia, o que su madre es una cansina. Y yo, Tertuliano si es que el cansino eres tú alma de cántaro. Bueno tú y don José un poco también…pero esto último claro, solo lo pensaba en voz baja…no se me vaya a enfadar el premio nobel portugués.

Algo debían sospechar ambos. Porque cada noche desplegaban la misma estrategia. Primero una confesión de culpabilidad por su parte: “sé que ayer tal vez me pasé un poco. Te prometo que hoy va a ser diferente” Y después un “¿te lo has creído eh? ¡Qué iluso!” Y entre medias, entre el tercer y cuarto bostezo, el sentido común aportando su granito de arena a la fiesta: “piénsalo bien, puedes dejar el libro apartadito. Nadie lo va a saber.”

Sé lo que estás pensando y te doy la razón. Aquí el único culpable soy yo…porque podía haber evitado todo esto. Pero claro, nada es tan sencillo como parece. Y en el fondo, no lo hemos pasado tan mal, Tertuliano yo. Como suele decirse, hemos tenido nuestros momentos. Desde luego el hombre tiene una gran historia que contar y mentiría si dijese que no nos hemos reído juntos.

Ahora que hace un tiempo que no le veo, pienso en él de vez en cuando. No es que le eche de menos… pero a la vez, le extraño.

Cementerios en la era de Instagram

Cementerios en la era de Instagram

Fue en 2009 cuando visité Pére-Lachaise, el famoso cementerio parisino en el que desde 1909 puede visitarse la tumba de Oscar Wilde. Pese a que el célebre autor falleció con el despuntar del siglo XX, hubo que esperar casi una década para que los huesos del escritor encontrasen un lugar propio. Y no fue fácil.

La excéntrica figura de Oscar Wilde, su declarada homosexualidad, su paso por la cárcel y su muerte en la indigencia dividió a la sociedad parisina de la época, enfrentando a aquellos que deseaban un panteón a la altura del genio irlandés, con los que consideraban que por su vida disoluta, los restos del escritor bien podían arrojarse a una fosa común.

Finalmente la situación se resolvió con una solución de compromiso. Tras constituirse la comisión pertinente, un mecenas anónimo donó 2.000 libras para la construcción de una tumba, cuya diseño original acabaría en las manos del escultor Jacop Epstein.

¿El resultado? Una esfinge alada sobre un zócalo (construido por Charles Holden) que como algunos apuntan, podría estar inspirada en el poema “The Sphinx“, compuesto por el propio Wilde. Como la vida del dublinés, el poema es todo un alarde de exotismo, un canto sensual en el que se unen dioses y bestias, amantes y lujuria, pero también cierta moral y auto-censura. Empieza así:

Who were your lovers? who were they
who wrestled for you in the dust?
Which was the vessel of your Lust? What
Leman had you, every day?

Did giant Lizards come and crouch before you
on the reedy banks?
Did Gryphons with great metal flanks leap on
you in your trampled couch?

Lo que más me llamó la atención sin embargo cuando llegué a la tumba, fueron todo esos besos. Besos de todos los colores. Huellas de carmín para rendir tributo al poeta más romántico. Ósculos pequeños y estrechos, bocas abiertas que muerden; rosas palo, naranjas intensos, rojos apagados… incluso violetas, azules, góticos negros.

Pero si me sorprendí fue tal vez no por todos esos labios anónimos que se apiñaban sobre la desgastada esfinge de Père-Lachaise, sino por caer de repente en cuenta de lo poco que importaban.

Besos de Instagram. Selfies de ese postureo del yo estuve aquí y quiero contarlo…que encuentran la tumba del poeta en la guía que se vende a la entrada; pero que son incapaces de recitar uno solo de sus versos, o incluso, recordar haber leído algo más que el nombre del escritor esculpido en piedra.

No culpo a los besos. Hay algo de fetichismo, de curiosidad morbosa en el turista que se acerca a una “tumba famosa”. Yo mismo he elaborado una pequeña lista de tumbas que me gustaría visitar. No muchas.

La de Julio Cortázar en Montparnasse (París); Henry David Thoureau en el Sleepy Hollow Cemetery (Concord); Jorge Luis Borges en el Cimitière des Rois (Ginebra); Edgard Allan Poe en el Westminster Hall and Buriying Ground (Baltimore); Yukio Mishima en el Tama Reien (Tokyo); Jack Kerouac en el Edson Cemetery (Lowell); Charles Bukowsky en el Green Hills Memorial Park (Rancho Palos Verdes); James Joyce en el Friedhof Fluntern (Zurich); Fiodor Dostoyevski en el Tikhvin Kadbishe (San Petersburgo); George Orwell en el All Saint’s Churchyard (Satton Courtenay).

Por nada en especial. Por un ¡hey! ¿sabes que me encantan tus libros?.. O por un…¡no he leído nada tuyo, pero quiero hacerlo! O simplemente para comprobar que todos estamos de paso. Pero nada de fotos. Y desde luego, nada de besos.

Jazz para quien cree que no le gusta el Jazz

Jazz para quien cree que no le gusta el Jazz

Comentaba el otro día con unos amigos algunas de las mejores escenas de Whiplash, la gran película de Damien Chazelle, en la que el oscarizado por esta película J.K Simmons, interpreta a un histriónico profesor de jazz , capaz de llevar al borde de la locura a los alumnos de su Big Band.

Y la conversación discurría dentro de los límites de lo habitual hasta que uno de ellos puso sobre la mesa el comentario cuñado: “el jazz es un coñazo. Está bien  si estás en un club, tomando una copa, tal vez con la compañía adecuada. Pero aún así, es un coñazo”.

En ese momento no supe qué responder. Tal vez si hubiera dicho “creo que el jazz de los años 50 es mejor que el actual” o “¿no te parece que el jazz está sobrevalorado o es muy intelectual?” habríamos tenido la oportunidad de intercambiar puntos de vista, un yo soy más de Ellington, a mí Miles Davis no me lo tocas...ese tipo de cosas. Y ya puestos, comentar esa grandiosa versión de Caravan que John Wasson firma para la banda sonora de la película.

Pero lo suyo fue una enmienda a la totalidad. Y claro así no hay manera. Fue como un “no sé cómo puede gustarte la ópera si solo cantan gordos” o “yo es que no soporto el cine en blanco y negro”. Argumentos de tal fuerza auto-conclusiva que no admiten ningún tipo de respuesta.

Pero lo reconozco: no es fácil entrar en el mundo del jazz. O mejor dicho, es difícil encontrar la puerta de entrada. En parte la culpa la tiene un mundillo que en algunos momentos y de forma deliberada, ha optado por encerrarse en sí mismo. Y en parte, la misma estructura de la música tampoco ayuda: no sirve para radio-fórmula, salvo que vivas en los años 40 no es música bailable y en sus versiones bastardas, se ha convertido en música de sala de espera.

El problema es que como mi amigo, abundan las personas que tienden a considerar el jazz como un todo. Y de la misma forma que Mecano no tiene nada que ver con The Beatles, o Michael Jackson apenas se parece a Madonna, en el jazz la situación es similar. No es lo mismo el Swing que el Bebop, el Hot de los años 20 no se asemeja al Cool que nace 30 años después…por no hablar del Acid Jazz, Latin Jazz, Free Jazz y tantos otros.

Supongo que para cruzar esa puerta, cada uno tiene que encontrar la llave que necesita. Escuchar a los más grandes, ir de vez en cuando a clubs, ver vídeos en directo en Youtube, o recuperar ese “Jazz entre amigos” que Juan Carlos Cifuentes presentó en TVE hasta 1991.

En mi caso, todo empezó con Miles Davis. Primero con “Birth of the cool” y después con el imprescindible “Kind of blue”. Pero sobre todo ha sido el libro “Historia del Jazz” escrito por Ted Goia el que me ha servido para descubrir un mundo que nunca imaginé que podía convertirse en ese espacio propio, cálido y confortable, que todos buscamos.

Así que si todavía no lo has hecho… piénsatelo…Dale una oportunidad.

Unamuno vs Cervantes vs Borges: ¡Fight!

Unamuno vs Cervantes vs Borges: ¡Fight!

A Unamuno no le caía bien Cervantes. Al profesor no le cabía en la cabeza cómo el autor de obras “justitas” como “La Galatea” o “Los trabajos de Persiles Sigismunda”, podía ser el mismo que el de “Don Quijote de la Mancha”. No es que dudase de su autoría, pero para el rector de la Universidad de Salamanca,  Alonso Quijano existía no gracias a Cervantes, sino a pesar de él.

De hecho, en “Lectura e interpretación del Quijote” no se anda con demasiados remilgos cuando afirma lo siguiente:

Y no me cabe duda de que Cervantes es un caso típico de un escritor enormemente inferior a su obra, a su Quijote. Si Cervantes no hubiera escrito el Quijote, cuya luz resplandeciente baña sus demás obras, apenas figuraría en nuestra historia literaria sino como un ingenio de quinta, sexta o décimatercia fila. Nadie leería sus insípidas Novelas Ejemplares, así como nadie lee su insoportable Viaje del Parnaso, o su Teatro. Las novelas y digresiones mismas que figuran en el Quijote, como aquella impertinentísima novela de El Curioso Impertinente, no merecerían la atención de las gentes. Aunque Don Quijote saliese del ingenio de Cervantes, Don Quijote es inmensamente superior a Cervantes. Y es que, en rigor, no puede decirse que Don Quijote sea hijo de Cervantes; pues si éste fue su padre, fue su madre el pueblo en que vivió y de que vivió Cervantes, y Don Quijote tiene mucho más de su madre que no de su padre

La inquina que sentía por el autor de Alcalá iba sin embargo, más allá de la simple pataleta intelectual. Se desquitó escribiendo toda una novela: “Vida de Don Quijote y Sancho”: una exégesis de la famosa obra de Cervantes, en la que sus protagonistas repasan algunos de los momentos más destacados.

O en palabras de Unamuno…”un libro en el que hidalgo y escudero reviven los episodios de la obra cervantina ‘en compañía de un narrador que no se priva del autoatribuido derecho a injerirse en lo narrado, trasluciendo en el comentario una voluntad tanto crítica como creadora'”. Casi nada.

Y claro, pese a sus fans más entregados (si es que se puede ser fan de Unamuno) a Don Miguel le cayeron palos por todos los lados. Los más duros, muchos años después de su muerte, tal vez los de Borges, que diría lo siguiente:

Prefiero la ironía, las reservas y la uniformidad de Cervantes a las incontinencias patéticas de Unamuno. Nada gana el Quijote con que lo refieran de nuevo, en estilo efusivo; nada gana el Quijote, y algo pierde, con esas azarosas exornaciones tan comparables, en su tipo sentimental, a las que suministra Gustavo Doré. Las obras y la pasión de Unamuno no pueden no atraerme, pero su intromisión en el Quijote me parece un error, un anacronismo.

El argentino por supuesto tenía todas las de ganar. Y aunque tuviera razón, jugó al argentinian style: con ventaja, sucio y siempre en casa…pero también con esa clase que sólo dominan los que han nacido junto al Mar del Plata.

En defensa de Don Miguel sólo podemos decir que era “muy español y mucho español”. Y si había que escribir una novela para tener razón, la escribía. Y si tenía que gritar “Venceréis pero no convenceréis” al hijo de puta de Millán Astray, pues lo gritaba.