MCPRO Insider #2: Samsung tropieza con la misma piedra, Intel se pierde el 5G mobile, Telefónica alivia su deuda

MCPRO Insider #2: Samsung tropieza con la misma piedra, Intel se pierde el 5G mobile, Telefónica alivia su deuda

Tras el éxito arrollador y completamente esperado de nuestro primer MCPRO Insider, volvemos a la carga. En este segundo número arrancamos con los «problemillas» que últimamente tiene Samsung y seguimos con el fin de la disputa de Apple y Qualcomm o cómo el mercado del streaming de contenidos empieza a estar al borde de la histeria. También os contamos qué está haciendo Telefónica con sus centros de datos o cómo la tecnología va a tener un papel protagonista para reconstruir Notre-Dame. Comenzamos.

Samsung no se «Foldla»

A Samsung no le duele tropezar dos veces con la misma piedra. Si en 2017 sorprendió al mundo con las baterías explosivas de su Galaxy Note 7, ahora casi repite la jugada con el lanzamiento de un Galaxy Fold que no se está doblando precisamente todo lo bien que debería. A este respecto, los chicos de iFixit analizan con todo lujo de detalle los problemas de un terminal que sigue siendo en gran medida, un work in progress y que incluso si en algún momento se llega a lanzar, probablemente no lo compre nadie.

Como contrapartida, y a diferencia de lo que ocurrió hace unos años, en esta ocasión los coreanos han sabido anticiparse al gran desastre y han hecho pública una nota de disculpa, en el que prometen que a partir de ahora, van a pensárselo dos veces antes de lanzar otro producto defectuoso al mercado.

Pero como en Samsung están acostumbrados a ofrecernos una de cal y otra de arena, mientras intentaban enterrar el asuntillo Fold, también nos han contado que quieren convertirse en el mayor fabricante de procesadores del mundo, para lo cual están dispuestos a invertir nada menos que 116.000 millones de dólares. Lo que sea, para mejorar unos resultados que se han desplomado en el primer trimestre del año.

Apple y Qualcomm son «best friends again» e Intel se va de la fiesta 5G

No hay nada mejor que se acerque la fecha de celebración de un juicio largo, farragoso y probablemente estéril, para que los abogados de las partes enfrentadas tarden menos de una hora en llegar a un acuerdo. Es lo que ha ocurrido precisamente entre Qualcomm y Apple, que tras años de disputas, han llegado a un acuerdo de licencias por un mínimo de seis años.

¿Buenas noticias para todos entonces? No desde luego, para Intel. La firma de Bob Swan se las prometía muy felices cuando le dijeron que iban a encargarse de fabricar el modem 5G de los nuevos iPhone.

Tras el acuerdo entre Apple y Qualcomm, Intel queda fuera de juego y en medio de la rabieta, dice ahora que chips 5G para móviles, ni ahora ni nunca. Lo cual, ni es malo, ni es bueno, ni todo lo contrario. La tecnológica acaba de presentar unos resultados bastante discretos, flojos incluso en el área de servidores, pero que crecen más de lo esperado en áreas como el IoT o incluso, en el mercado PC.

Telefónica encuentra comprador para sus centros de datos

A José María Álvarez Pallete le han sentado estupendamente las últimas torrijas. Tras algunas semanas de especulaciones, Telefónica ha confirmado finalmente, que vende todos sus centros de datos. El mejor postor ha sido Asterion, que pagará nada menos que 600 millones de euros por buena parte del «hierro» de la marca.

Curiosamente, la noticia se produce al poco de lanzar «Cloud Garden», una alianza con IBM para («wait for it») ofrecer a las empresas los servicios de la multinacional americana, desde los centros de datos de la española. Teóricamente no debería cambiar nada a corto plazo, pero el terremoto que se intuye a medio, puede dejar corta la escala de Ritcher.

A principios de este mes de abril, Laura Abasolo, CFO de Telefónica, contaba en una entrevista para El País que «La deuda va a dejar de definir a Telefónica«. La venta de los centros de datos desde luego va a contribuir a ello, pero no hay que olvidar que la compañía sigue debiendo casi 40.000 millones de euros.

Disney anuncia Disney+ y a Netflix (de momento) no le tiemblan las piernas

Tras comprar Los Simpsons FOX hace un año, Disney llegó a la conclusión que ya tenía todo lo que necesitaba para lanzar su propio servicio de streaming de contenidos. Así que 365 días más tarde, Bob Iger (CEO de la compañía) ha hecho el anuncio oficial: nace Disney+

Mucho se ha escrito sobre la calidad de su catálogo de contenidos o de cómo va a impactar la llegada del gigante sobre Netflix. De momento, para la compañía de Reed Hastings es un «sin novedad en el frente», toda vez que los resultados de su último trimestre han crecido más de un 7%. Sin embargo, como cuentan en Wired, Mickey Mouse tiene un plan muy preciso para conquistar el mundo.

Disney sin embargo no han sido la última en sumarse a la fiesta del streaming de contenidos. Apple amenaza con llevar su nuevo servicio, Apple TV+ a casi todos los países del mundo y hasta los chicos de Hulu están planeando su expansión internacional. Qué quereis que os diga, empieza a pasarme como a Catie Keck de Gizmodo, que he perdido la cuenta de los nuevos servicios que se lanzan y lo que es peor, empieza a no importarme nada.

La tecnología ayudó a salvar y ayudará a reconstruir Notre-Dame

Todos coincidimos en que el incendio de Notre-Dame, el pasado 15 de abril, fue una gran desgracia. Con todo, la actuación de los bomberos pero también de la tecnología, evitó la catástrofe completa. Gracias a «Colossus» un inteligentísimo robot bombero, no sólo consiguió apagar los focos de fuego más complicados, sino que además fue clave para prevenir la pérdida de vidas humanas.

A la hora de reconstruir el templo, sin lugar a dudas habrá que darle las gracias a Andrew Tallon, un historiador especializado en arquitectura medieval, que completó meses antes de su muerte el que seguramente fue el proyecto más ambicioso de su vida: escanear, gracias a una cámara láser 3D, todos y cada uno de los detalles de la catedral de Notre Dame. Sin saberlo, ahora esas imágenes pueden ayudar a los expertos a reconstruirla.

De una forma similar quieren contribuir los chicos de Ubisoft, cuya reconstrucción de la catedral francesa en su famoso videojuego Assassin’s Creed Unity, ayudará a las autoridades en este terreno. Y lo que para los usuarios es aún mejor, han decidido regalar el juego en su versión PC.

Ya que has llegado hasta aquí

Ya que has llegado hasta aquí, estamos seguros de que esto también te interesa. En primer lugar, queremos recordarte que el próximo 9 de mayo, el Palacio de Congresos de Madrid celebra una nueva edición de Salesforce Basecamp,uno de los eventos más importantes del año para la firma americana. Salesforce Basecamp Madrid 2019 contará con más de 35 sesiones especializadas, demostraciones en vivo y una zona de exposición Customer Success con más de 30 partners y áreas específicas para pequeñas y medianas empresas. ¿Te lo vas a perder?

Si te sabe a poco, también puedes animarte a pasarte por el AWS Summit Madrid 2019 el próximo 7 de mayo. Un año después de la celebración de su primera edición en la capital, los asistentes contarán con la oportunidad de descubrir cómo la nube está contribuyendo a la aceleración de la innovación en todo tipo de empresas, independientemente de su tamaño. Encontrarás toda la información sobre esta jornada de AWS aquí.

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Midnight Diner y el realismo mágico japonés

Midnight Diner y el realismo mágico japonés

Frederic Martel, autor de “Cultura mainstream: cómo nacen los fenómenos de masas” afirmaría sin pestañear que Netflix se ha convertido en un gran vector moldeador de nuestra escena cultural. Al fin y al cabo, la plataforma de contenidos de Reed Hastings ha conseguido que hablemos más de series como “Stranger Things”, “Narcos” o “House of cards” que de cualquier otra cosa.

Sin embargo Neftlix es mucho más que eso. Bajo la supuesta uniformidad de su propuesta,  esconde a menudo pequeñas joyas independientes. Películas y series que probablemente nunca llegaríamos a ver si no fuera precisamente, por el apetito voraz que la plataforma tiene por todo tipo de contenidos.

Prueba de lo anterior es que de no ser por Netflix, seguramente nunca hubiese visto “Midnight Diner: Tokyo Stories” una serie japonesa que hace de la comida su hilo conductor y en la que podemos aprender los secretos de platos tan sencillos como una tortilla de arroz, un potaje de verduras o unas chuletas de cerdo empanadas.

En el centro de la serie, el Shinya Shokudo, un pequeño restaurante que sólo abre de 0.00 a 7.00 de la mañana. Un espacio muy particular en el que los clientes acodados tras la barra, pueden pedir lo que quieran, siempre que el “maestro” tenga los ingredientes adecuados para prepararlo.

Cada plato en realidad, no es más que una excusa para contar pequeñas historias que hablan de amistad, de amor, de honor… que a su vez propician decenas de cuadros en los que nos asomamos a la sociedad japonesa.

En cada capítulo, parroquianos habituales que pasan la noche tras una jarra de cerveza, comparten espacio con otros que marcan el tempo y dibujan las líneas narrativas de cada nueva historia. Y ahí descubrimos al frutero solterón al que el fantasma de su madre se le aparece en sueños, el campeón de Mahjong al que una ex-amante le “coloca” un niño al que ha abandonado, o una respetable dama enamorada en secreto de un conocido actor porno.

Midnight Diner regala al espectador occidental todo tipo de situaciones surrealistas, y la vez revela muchos detalles de una sociedad que pese a vivir en un mundo cada vez más conectado, se las ha arreglado muy bien para seguir dando la espalda a la globalización occidental.

Aunque está narrada en un tono de comedia, su punto fuerte es la facilidad con la que consigue que desconectemos de todo el ruido que nos rodea, la sensación de calma y tranquilidad que transmite. No hay giros inesperados de guión o tramas complejas. Nunca nos deja con ganas de un capítulo más, pero no importa… porque cuando la visitamos de nuevo, nos sentimos en casa.

Más que episodios, lo que esta serie nos ofrece son pequeños cuentos en los que las piezas siempre acaban encajando. Por eso funciona. Por eso, en su pequeño universo, casi siempre todo es perfecto.

House of Cards o el triunfo de Internet

House of Cards

Lo más interesante de “House of cards”, no es que sea una serie que retrate como pocas los entresijos del poder en Washington. Ni que sea una producción interpretada de forma magistral por un grandísimo Kevin Spacey.

Lo más interesante es que Netflix está al cargo de la producción. Que una empresa que hasta ahora se dedicaba al alquiler de películas en Internet, haya demostrado consiguiendo nada menos que nueve nominaciones para los Premios Emmy, ser lo suficientemente audaz como para producir una serie de televisión de gran calidad, capaz de competir tanto con los estudios tradicionales (ABC, NBC, FOX, etc.) como con los grandes de la televisión por cable (HBO y compañía).

Y no sólo resulta novedoso que un outsider haya conseguido colarse una ceremonia tan conservadora como los Emmys, sino también la forma de distribuir su producto: los 13 capítulos de la temporada se ofrecen al espectador de golpe, sin tener que esperar cada semana a que se emita una nueva entrega.

Por primera vez en la historia, un estudio decide entregar al espectador el control completo sobre el producto final. Y es lógico: si en el mundo on-line conceptos como parrillas y horarios han dejado de tener sentido, ¿Por qué deberían de mantenerlos? Sobre todo si se tiene en cuenta que Netflix no vive de la publicidad, sino de la cuota que pagan sus millones de abonados.

Harían mal los estudios en pensar que el caso “House of cards” es una anécdota. No sólo porque Netflix ya ofrece a sus espectadores dos series más de producción propia (“Lilyhammer” y “Hemlock Grove”) o porque vaya a seguir haciéndolo, o porque también haya tomado la decisión de producir sus propios documentales; sino porque un gigante como Amazon también se ha sumado a la fiesta con series como “Alpha House” y “Betas”.

Es verdad que ninguna de las series que de momento están aterrizando en estos canales digitales tienen los costes de producción de “Juego de Tronos” o de “Vikings” pero como hemos visto con “House of Cards” son capaces de rivalizar en calidad argumental, estrellas que actúan frente a la cámara y quizás lo más importante, el interés de los espectadores.

También se  puede argumentar que ni para Netflix ni sobre todo para Amazon, la producción de series (y ya veremos si en un futuro películas), es el core business de su negocio; algo que desde luego sí lo es para los estudios de cine y televisión de todo el mundo.

Seguramente y con los datos en la mano, “House of Cards” haya supuesto más beneficio para Netflix como campaña de marketing que como producto en sí mismo, pero no podemos resistirnos a citar aquí la célebre respuesta que dio María Antonieta cuando se le dijo que el pueblo protestaba porque no tenía pan: “Que le den pasteles” afirmó. Y todos sabemos cómo acabó esa historia.