Caravan

Caravan (V): ciudades del jazz, mejores festivales, sellos indispensables

De repente lo he visto claro: 2020 tiene que ser el año de Caravan. No confío claro está en que se convierta ni mucho menos en un blog multitudinario, pero alcmenos creo que tiene algunos de los elementos que necesita para hacerse un hueco propio en el mundo del jazz. De momento hemos arrancando con ganas y en la primera recopilación del año hay de todo: festivales que no os podéis perder, ciudades que visitar, algo de historia y la más rabiosa actualidad. ¡No os lo perdáis!

Las ciudades del Jazz (I): Nueva Orleans, Nueva York, Montreal

El jazz se ha convertido en un lenguaje universal, que puede disfrutarse en cualquier parte. Pero para los más puristas, el jazz se disfruta de otra forma en ciudades determinadas, en locales concretos en los que parece que se respira un aire diferente.

Y es que hay ciudades que se han ganado la justa fama de ser imanes del jazz, desde una Nueva Orleans que vio nacer este género musical, pasando por Nueva York, París o La Habana.

Siete festivales de Jazz para no perderse una vez en la vida

Casi todos los aficionados españoles al jazz lo tienen claro: la cita veraniega con los festivales de Vitoria y San Sebastián es obligada y la vuelta a los «cuarteles de invierno» pasa por los cada vez más pujantes Festivales de Madrid y Barcelona pero también de otros como los de Sa Pobla en Mallorca, San Javier en Murcia y esa curiosidad que responde al nombre de Tarragona International Dixieland Festival.

¿Y fuera de España? Cientos, cada año que pasa se organizan más. Pero si tenemos que escoger y recomendaros siete de esos clásicos a los que no podéis faltar, aquí va nuestra lista.

Birth Of the Cool: el documental

Con «Birth of the Cool», el jazz comienza a tomar una nueva dirección. Sin abandonar de todo el bop, e introduciendo algunos arreglos propios de las Big Bands, el nuevo estilo se aleja en cambio  de sus sonidos más intrincados, para apostar por un estado de ánimo más relajado. Nace el Cool y Miles empieza a construir su leyenda.

Así arranca también «Miles Davis: Birth of the Cool» , documental biográfico presentado este año en el festival de cine de Sundance.

Más que Blue Note: los sellos discográficos del jazz

Hace unas semanas os contaba cómo Blue Note, el sello fundado por Alfred Lion en 1939 podía considerarse por méritos propios, como la gran casa discográfica del mundo del jazz. Lo sigue siendo también hoy en día, aunque sea como parte del catálogo de marcas que pertenecen a Universal Music.

Conocer esos sellos y quién grababa para cada uno y qué año lo hacía es muy importante para coleccionistas y «cazadores» de vinilos antiguos. Pero además, es una de las mejores formas de asomarnos a la época dorada del género. Estos son los más importantes.

Jazz en la era del #Metoo

Ha sido el año del #MeToo. El año en el que las mujeres han decidido decir basta y denunciar a los que las acosan, las discriminan, las ningunean. Hemos visto a Harvey Weinstein entre rejas y cómo los cimientos de muchas industrias (cinematográfica, tecnológica, musical) han temblado como no lo habían hecho antes. La onda expansiva de la primera denuncia ha llegado a todo y a todos, y como no podía ser de otra forma, también al jazz.

Cómo comenzar a escuchar Jazz: el Jazz actual

Los que seguís este humilde blog, recordaréis cómo en los últimos meses hemos escrito tres artículos que bajo el título común «Cómo empezar a escuchar jazz» (I, II y III) hemos repasado las principales figuras del jazz clásico: Louis Armstrong,  Billie Holiday, Ornette Coleman o Miles Davis entre otros. Hoy os hablamos de la generación actual.

Standard
Caravan

Caravan (IV): los mejores discos, JazzMadrid19, Woody Allen

Diciembre es mes de recopilaciones y como no podía ser de otra forma, en Caravan también hay en esta ocasión un ranking con lo que han sido los mejores discos de jazz del año, cortesía en esta ocasión del New York Times.

¿Qué más os contamos? Cómo ha sido la presentación del libro “Tocar la vida. El músico de jazz: vueltas en torno a una especie en extinción” en el marco del festival JazzMadrid19, cómo es ese Jazz que Woody Allen interpreta y homenajea en sus películas desde hace más de cincuenta años y por supuesto, la última parte de nuestro especial “Cómo empezar a escuchar Jazz”, con Coleman Hawkings y Thelonious Monk.

Los mejores discos de Jazz de 2019

Desde hace años, el New York Times cita a primeros de diciembre a su enorme equipo de crítica musical y en una semana frenética se ponen de acuerdo para decidir lo que ha sido lo mejor de entre lo mejor. De jazz también, por supuesto.

A Donald Trump no le gusta el Jazz

La frase no es mía. La ha pronunciado  el periodista Chema García Martínez en la presentación de su libro “Tocar la vida. El músico de jazz: vueltas en torno a una especie en extinción”. Y si Trump no le gusta el jazz, ha añadido, «es porque el jazz es un idioma musical que tiene cierta complejidad «y todos sabemos que Trump no es amigo de lo complejo”.

JazzMadrid19 y…¿el final del Jazz?

Llego unos días tarde para escribir sobre JazzMadrid19. Así que si estás leyendo este post, seguramente ya sepas que Herbie Hancock inauguró el festival el pasado día 28 de octubre y que como cuenta Iker Seisdedos en su crónica para ELPaís, el pianista que ya calza casi ochenta años, parece estar viviendo una segunda juventud, llenando salas de todos los tamaños y públicos siempre entregados.

Woody Allen y el Jazz

Que Woody Allen homenajee al jazz de los años 30 no es baladí. Basta repasar su filmografía para descubrir que en sus bandas sonoras se acumulan grabaciones y composiciones de la primera época dorada de este estilo musical (desde los años 20 hasta el principio de la segunda Guerra Mundial): Benny Goodman, Artie Shaw, Sidney Bechet, Count Basie, Eroll Garner, Glenn Miller, Billie Holiday y por supuesto, Duke Ellington.

Cómo comenzar a escuchar Jazz (y III): Coleman Hawkings y Thelonious Monk

Tras repasar algunos de los discos y grabaciones más representativas de Louis Armstrong, Billie Holiday, Duke Ellington, Charlie Parker, Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman, llega el momento de poner el broche final a este serial «Cómo comenzar a escuchar jazz» con ese gran genio del saxo tenor que responde al nombre de Coleman Hawkings y el enorme pianista Thelonious Monk.

Standard
Caravan, Sin categoría

Caravan #3: Aprender a escuchar jazz, Michel Petrucciani, Rudy van Gelder

¿Se puede aprender a escuchar jazz? Aunque tal vez suene pretencioso afirmar que para disfrutar de un estilo musical hay “aprenderlo”, sí que es cierto que teniendo en cuenta su enorme extensión y complejidad, no viene nada mal contar con una pequeña introducción a esos discos o grabaciones que resultan claves para entender su historia.

Además en el tercer volumen de Caravan os hablamos de ese genio que respondía al nombre de Michel Petrucciani, la importancia que ha tenido para jazz el ingeniero de sonido Rudy van Gelder y por qué no podéis dejar pasar por alto uno de los mejores libros de jazz que se han publicado en España en los últimos años.

El pequeño gran genio de Michel Petrucciani

No hay casi nada imposible si pones toda tu pasión en lo que haces. Sobran los ejemplos. Científicos como Stephen Hawking, atletas olímpicos como Teresa Perales o si hablamos de jazz, ese inmenso, colosal pianista, que respondía al nombre de Michel Petrucciani. Esta es su historia.

Cómo comenzar a escuchar Jazz (I): Miles Davis, John Coltrane, Ornette Coleman

No es la primera vez que cuento que no siempre es fácil entrar en el mundo del jazz. En «La puerta de entrada del jazz» explicaba cómo tras la explosión de este estilo musical entre los años 40 y 70, cuando todavía podía considerarse como «mainstream», ha vivido una plácida decadencia que tal vez, le ha llevado a encerrarse en sí mismo. Así que si te interesa escuchar música jazz, tal vez necesites una pequeña “guía” para “aprender a hacerlo”. Hoy repasamos tres de la figuras más grandes: Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman.

Los 100 mejores discos: una introducción al Jazz moderno (1953-1962)

No se publican demasiados libros de jazz en español. Y menos uno tan interesantes como «Los 100 mejores discos. Una introducción al Jazz moderno 1953-1962», un repaso visual de lo que ha sido una de las décadas más prolíficas y apasionantes de la historia de este estilo musical.

Cómo comenzar a escuchar Jazz (II): Louis Armstrong, Billie Holiday, Charlie Parker

Si en nuestra primera entrega de «Cómo empezar a escuchar jazz»os hablaba de tres de mis artistas favoritos (Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman) en este segundo capítulo vamos a hablar de tres de los grandes pioneros de este género musical: Louis Armstrong, Billie Holiday y Charlie Parker.

El sonido de Rudy van Gelder: el ingeniero del jazz

«A love supreme» de John Coltrane, «Saxophone Colossus», de Sonny Rollins , «A night at Birdland» de Art Blakey o «Walkin’» de Miles Davis. Todos tienen algo en común: el toque mágico de Rudy van Gelder, probablemente el ingeniero de sonido más importante de la historia del jazz.

 

 

Standard
Blue Note
Caravan

Caravan #2: Blue Note, 100 discos de jazz para disfrutar, Giant Steps

Un mes más, en Caravan seguimos publicando los mejores contenidos relacionados con la historia del jazz y sus protagonistas. En esta ocasión os ofrecemos un especial que contiene nada menos que cien de los mejores discos de la historia, os contamos también cómo se grabó ese grandísimo “Giant Steps” y repasamos lo mejor de Blue Note, el sello de jazz de referencia para todos los aficionados.

No os perdáis tampoco los solos de batería de Buddy Rich, o cómo Fren Cohen nos enseña las entrañas de su Jazz Records Center, la primera tienda de jazz que se abrió en la ciudad de Nueva York. ¡Empezamos!

Blue Note: la marca que no puedes olvidar

Fred Cohen, Jazz Records Center: «Hay grabaciones de Charlie Parker que cuestan varios miles de euros»

Giant Steps: el debut de John Coltrane en Atlantic Records

The Buddy Rich Way

Cien discos de jazz para disfrutar de la vida

 

Standard
Bitches Brew, Miles Davis
Caravan

Caravan #1 Una revista on-line para los amantes del Jazz

De todos los proyectos en los que estoy involucrado en estos momentos, probablemente CaravanJazz.es sea el más personal. Caravan es, en los tiempos que corren, una locura. Nada menos que una publicación on-line que nace por y para los amantes del jazz.

Un espacio en el que unos amigos y yo hablamos de los discos que más nos gustan y contamos algunos de los secretos del que probablemente, sea el estilo musical que más influencia haya tenido en el siglo XX. Caravan es de momento una revista muy joven, en la que para publicar robamos tiempo a fines de semana, familia y amigos… en la que preferimos publicar poco, pero en la que intentamos que todos los contenidos sean de calidad.

De momento y con poco menos de dos meses de vida, es un proyecto muy pequeño, del que somos conscientes de que tiene una audiencia potencialmente limitada. Pero no nos importa. El simple hecho de desconectar y escribir de lo que más nos gusta, nos engancha. En mi caso, supone durante unas horas cada semana, dejar de lado el cloud computing, los servidores o el Big Data. ¡Casi nada! Estos son algunos de los temas que hemos publicado hasta ahora. ¡No te lo pierdas!

Kind of Blue, el disco que lo cambió todo

¿Quién fue el inventor del jazz?

Cotton Club: mafia, contrabando y jazz.

Jazz en los tiempos de Netflix

La (¿auténtica?) vida de Glenn Miller

Poinciana, el árbol más hermoso

Jazz Life: música en la carretera.

 

Standard
Caravan, Sin categoría

Jazz para quien cree que no le gusta el Jazz

Comentaba el otro día con unos amigos algunas de las mejores escenas de Whiplash, la gran película de Damien Chazelle, en la que el oscarizado por esta película J.K Simmons, interpreta a un histriónico profesor de jazz , capaz de llevar al borde de la locura a los alumnos de su Big Band.

Y la conversación discurría dentro de los límites de lo habitual hasta que uno de ellos puso sobre la mesa el comentario cuñado: “el jazz es un coñazo. Está bien  si estás en un club, tomando una copa, tal vez con la compañía adecuada. Pero aún así, es un coñazo”.

En ese momento no supe qué responder. Tal vez si hubiera dicho “creo que el jazz de los años 50 es mejor que el actual” o “¿no te parece que el jazz está sobrevalorado o es muy intelectual?” habríamos tenido la oportunidad de intercambiar puntos de vista, un yo soy más de Ellington, a mí Miles Davis no me lo tocas...ese tipo de cosas. Y ya puestos, comentar esa grandiosa versión de Caravan que John Wasson firma para la banda sonora de la película.

Pero lo suyo fue una enmienda a la totalidad. Y claro así no hay manera. Fue como un “no sé cómo puede gustarte la ópera si solo cantan gordos” o “yo es que no soporto el cine en blanco y negro”. Argumentos de tal fuerza auto-conclusiva que no admiten ningún tipo de respuesta.

Pero lo reconozco: no es fácil entrar en el mundo del jazz. O mejor dicho, es difícil encontrar la puerta de entrada. En parte la culpa la tiene un mundillo que en algunos momentos y de forma deliberada, ha optado por encerrarse en sí mismo. Y en parte, la misma estructura de la música tampoco ayuda: no sirve para radio-fórmula, salvo que vivas en los años 40 no es música bailable y en sus versiones bastardas, se ha convertido en música de sala de espera.

El problema es que como mi amigo, abundan las personas que tienden a considerar el jazz como un todo. Y de la misma forma que Mecano no tiene nada que ver con The Beatles, o Michael Jackson apenas se parece a Madonna, en el jazz la situación es similar. No es lo mismo el Swing que el Bebop, el Hot de los años 20 no se asemeja al Cool que nace 30 años después…por no hablar del Acid Jazz, Latin Jazz, Free Jazz y tantos otros.

Supongo que para cruzar esa puerta, cada uno tiene que encontrar la llave que necesita. Escuchar a los más grandes, ir de vez en cuando a clubs, ver vídeos en directo en Youtube, o recuperar ese “Jazz entre amigos” que Juan Carlos Cifuentes presentó en TVE hasta 1991.

En mi caso, todo empezó con Miles Davis. Primero con “Birth of the cool” y después con el imprescindible “Kind of blue”. Pero sobre todo ha sido el libro “Historia del Jazz” escrito por Ted Goia el que me ha servido para descubrir un mundo que nunca imaginé que podía convertirse en ese espacio propio, cálido y confortable, que todos buscamos.

Así que si todavía no lo has hecho… piénsatelo…Dale una oportunidad.

Standard
Caravan, Sin categoría

La fruta extraña de Billie Holliday

“Southern trees bear strange fruit. Blood on the leaves and blood at the root. Black bodies swinging in the southern breeze. Strange fruit hanging from the poplar trees”.

Hay canciones que son más que una canción. Hay canciones que son himnos, que encierran tanta fuerza que marcan a una generación. Pertenecen a esta categoría temas como “Imagine” de John Lennon, “Blowin’ in the Wind” de Bob Dylan o incluso “L’estaca” de Lluis LLach, colándosela al franquismo de aquella manera.

Todas ellas son herederas de “Strange fruit”. Compuesta en 1939 por Abel Meeropol pero entonada una y otra vez por la voz rota de la gran Billie Holliday,  la canción denuncia siglos de violencia contra el pueblo afroamericano. Habla de linchamientos, de muerte y complicidades. Del hermoso paisaje sureño y de la sangre que riega sus campos.

Y lo hace de forma cruda, sin metáforas: “De los árboles sureños cuelga una fruta extraña. Sangre en las hojas y sangre en la raíz. Cuerpos negros se columpian en la brisa sureña. Fruta extraña colgando de los álamos”.

El tema por supuesto, no tardó en cristalizar como uno de los primeros  lemas del movimiento por los derechos civiles. De hecho, la expresión Strange Fruit se estableció como un sinónimo de los linchamientos que hasta mediados del siglo XX se veían con frecuencia en muchos estados “confederados”. Sin juicio alguno. Colgados de un árbol.

Como cuenta Billie Holliday en su auto-biografía “Lady Sings the Blues” pese a que en 1939 era una estrella reconocida y no pocos blancos acudían a sus conciertos, experimentaba el racismo en sus propias carnes, casi a diario. Los locales en los que actuaba, le obligaban a utilizar la puerta de servicio y en algunos hoteles en los que se hospedaba, no tenía más remedio que utilizar el montacargas.

Su propio padre nos cuenta, murió en 1937 porque todos los hospitales a los que acudió tras una neumonía, se negaron a tratar a un afroamericano. No es casualidad por lo tanto que se enamorase de una canción como “Strange Fruit” que hasta su muerte en 1959, no abandonó las primeras posiciones de su repertorio.

Algunos dirán que parte de la leyenda de Holliday se debe a su carácter violento, a la cantidad de amantes que pasaron por su vida, o su adicción a casi todo tipo de drogas. No es un secreto. Ella mismo lo reconoce en sus memorias.

“Yo he tenido problemas con la dependencia, intermitentemente, durante quince años. He estado enganchada y me he desenganchado. Pero cuando estaba realmente colgada, nadie me fastidiaba. He gastado una pequeña fortuna en drogas. Me he desenganchado, pero sufrí recaídas, y me costó enormes esfuerzos desengancharme. Pero no estoy loca. Cuando empecé a trabajar en este libro, sabía que no podía decir toda la verdad a menos que estuviera curada en el momento de su aparición”.

Pero más allá de los aspavientos, del ruido que rodea a casi todos los que tienen una voz propia, Lady Day nunca dejará de ser la primera gran dama del jazz.  Después de ella ha habido otras…pero no ha habido otra.

Standard