De qué hablo cuando hablo de correr

Young couple run together on a sunset

La noticia me la dio la doctora Guerrero a principios del pasado mes de enero: “Tienes el colesterol en 240. Todavía eres joven para que te mande una pastilla para controlarlo, pero si en tres o cuatro meses no consigues mejorar esa cifra, vas a tener que tomártela. Así que ya sabes, dieta y mucho deporte”.

Salí de la consulta un tanto cabizbajo, con 73 kilos de peso sobre las piernas y más grasa de la permitida obstruyendo mis venas. Así que tomé una decisión. No me quedaba otro remedio: volvería a correr. 

Ya había corrido hacía unos años. Pero nada muy serio. Entrenamientos “por libre” un par de veces a la semana durante cuatro o cinco meses y un par de carreras de 10 km para probarme. Y aunque me gustaba correr, mi “fantástica progresión” quedó truncada por una inoportuna lesión que me provocaba un dolor insoportable en la rodilla cada vez que me ponía a correr. Así que entre ese “no quiero del todo”, y el “no puedo” dejé de hacerlo. Y aunque de vez en cuando volvía a intentarlo, lo hacía de forma tan esporádica que ni siquiera podría decirse que estuviese corriendo de verdad.

Pero ahora, con 35 años y con un organismo que al parecer generaba colesterol del malo de forma natural (mi dieta siempre ha sido bastante equilibrada) no me quedaba otro remedio. Me apunté a un gimnasio y enseguida lo vi claro: “Club de runners, martes y jueves de 19.00 a 20.00”.

Como suele ocurrir en estas ocasiones, el primer día fue el peor. Después de correr con relativa facilidad durante 20 minutos, pegado al grupo, empecé a notar las consecuencias de tanta inactividad. Mientras el resto parecía dar un paseo casi sin esforzarse, yo escupía bilis por la boca para no ya mantener el ritmo, sino para no perder de vista al último. Después de una hora de entrenamiento conseguí volver al gimnasio de la forma más digna posible, corriendo, trotando, finalmente caminando.

Y aunque la experiencia fue traumática, decidí no tirar la toalla. Seguí saliendo con el grupo y también entrenando en solitario. Después de dos meses de ejercicio regular me di cuenta que ya no sufría. Que podía aguantar una hora. Que por supuesto que era cansado y en ocasiones agotador, pero que ya no tenía esa sensación de que la vida se escapa por la boca en cada respiración. Y tres meses más tarde, cuando realmente empecé a disfrutar realmente de lo que supone salir a correr tres o cuatro veces por semana, llegó la gran noticia: había bajado hasta los 67 kg. de peso y el colesterol bajaba de 200. ¿Qué te parece doctora Guerrero?

Entre medias había corrido una carrera de 15 Km en 1h 10 mins y una de 10 Km en 47 mins. ¡Yo! Que nunca he destacado en ningún deporte en particular, me descubría haciéndolo nada mal en esto del running. ¿Y lo mejor de todo? Que me encanta. En todo el proceso, que como veis no llega a los seis meses, he descubierto algunas cosas que me gustaría compartir. Y hablo únicamente desde mi experiencia personal, no tengo ninguna intención de sentar cátedra.

1. Si quieres correr, tienes que tomártelo en serio. No hace falta que corras todos los días, pero si solo sales a correr una vez a la semana, corres menos de media hora y luego te vas a casa, el tiempo que has empleado no te habrá servido de nada. Los efectos beneficiosos de correr (y en general de cualquier deporte) se empiezan a notar con una actividad física de 3 horas por semana.

2. Muchos corredores ven el pararse y andar como una derrota. No lo es. Han tenido el valor de calzarse las zapatillas cuando muchos otros están en cada viendo la televisión.

3. Es importante tener unas buenas zapatillas, pero no hace falta gastarse un dineral en ellas. Si te vas  a hacer un análisis de la pisada acude a un centro en el que realmente sepan (podólogos, tiendas especializadas en atletismo). La moda del running ha hecho que hasta “El Corte Inglés” te prometa un análisis de pisada. No te fíes.

4. Tan importante como correr es tener una dieta equilibrada. Y no tiene que ser nada de particular. Los principios de la dieta Mediterránea se adaptan perfectamente a las exigencias del running. Los hidratos de carbono son fundamentales para correr bien, pero por sí solos no bastan. Si os interesa el tema os recomiendo el libro “Guía de alimentación para runners” de Albert Grabulosa.

5. Hay corredores “de mañana” y corredores “de tarde”. Yo suelo preferir las tardes, cuando el cuerpo está activo y ya he tomado un par de comidas.  Hay corredores que prefieren el frío y otros a los que les va más el calor. En mi caso prefiero que llueva o nieve antes de pasar calor. El calor me seca, me quema por dentro. En cambio con el frío no me cuesta más de cinco minutos entrar en “funcionamiento”. Es la mejor sensación del mundo.

6. ¿El mejor desayuno antes de una competición? Dos horas antes de la carrera desayuno una taza de yogur natural con azúcar moreno y copos de avena con muesli. Para completar, un zumo de naranja y unas tostadas. Soy incapaz de correr en ayunas y en una competición, suele implicar no ser capaz de finalizarla.

7. En el mercado venden todo tipo de complementos alimenticios que prometen milagros. A menos que no te plantees correr más de dos horas seguidas, no los necesitas. Con una correcta hidratación y una dieta equilibrada, tu cuerpo tiene todo lo que necesita. Para esfuerzos prolongados puedes probar algunos geles y si hablamos de maratón o ultramaratón entran en liza otros factores que en realidad, no deben preocupar el corredor que empieza.

8. Aunque unas buenas zapatillas son importantes para correr, lo que más he agradecido es tener buenas camisetas. Las camisetas de algodón se pegan y soportan el peso de todo el sudor de nuestro cuerpo. Las camisetas de running no sólo te mantienen fresco sino que expulsan el sudor y te protegen mucho más de lo que piensas.

9. La segunda prenda que más me ha sorprendido es lo bien que funcionan unas buenas mallas. No sólo te mantienen caliente sino que al sujetar los músculos transmiten la sensación de correr con más seguridad. En cuanto a los calcetines, no he notado una gran diferencia entre los deportivos de toda la vida y los teóricamente específicos para correr. También es cierto que nunca corro más de 15 Km (de momento) y a lo mejor su efecto se nota más en distancias más largas.

10. Merece la pena invertir en un reloj con GPS. Funcionan mejor que cualquier app para el teléfono móvil y son mucho más cómodos de llevar. Es la mejor forma de comprobar a qué ritmo estamos corriendo en cada momento y poder definir y adaptarnos a nuestra estrategia de entrenamiento y competición.

11. No mejoraremos mucho si además de correr, no dedicamos tiempo a fortalecer el cuerpo, especialmente piernas y abdominales. Últimamente he descubierto el remo. Si tu gimnasio tiene una máquina que te permite remar no la pases por alto: es el mejor complemento que vas a poder encontrar. Si no, combinarlo con natación, pilates o ciclismo también funciona.

12. Nunca pases por alto la importancia que tiene estirar antes y después de correr. Te puede parecer aburrido pero es fundamental. No sólo te va a ayudar a no lesionarte (o lesionarte menos) sino que especialmente después de correr, te va a sentar fenomenal.

13. Intenta correr en grupo una o dos veces a la semana. No sólo es más divertido, sino que te vas a exigir más. Además, las cañas de después siempre compensan : )

14. Correr no sólo es dejarse ir durante unos cuantos kilómetros.  Vas a tener que entrenar cuestas, velocidad, cambios de ritmo y series. Vas a necesitar entrenar técnica de carrera y tal vez correr menos kilómetros, pero de una forma mucho más intensa. No hay otra forma de mejorar.

15. Nunca sabrás el tipo de corredor que eres hasta que compitas. Al principio cruzarás los dedos para llegar a meta y pronto lucharás por batir tu mejor marca. Competir no sólo es muy divertido, sino que es la excusa perfecta para dar lo mejor que llevas dentro. Normalmente en una competición vas a correr hasta un 30% más de lo que lo harás en un entrenamiento. La motivación tiene tanto peso que te dejarás llevar.

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One thought on “De qué hablo cuando hablo de correr

  1. Buen artículo Rudy. Tomo nota de todo porque soy un aprendiz de running amateur enganchado al tema. Empecé a correr hace cuatro meses para poner en su sitio el colesterol y ahora lo hago casi a diario. Aunque corro la mitad que tu comparto lo que dices… A ver si me animo a participar en alguna carrera….

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