Cuando el tweet sustituye a la noticia

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Todos o casi todos estamos de acuerdo en que Twitter es un gran canal para mantenernos informados. No sólo porque podemos tener a nuestra disposición miles de fuentes, sino porque escapa del filtrado de información que realizan los medios de comunicación.

Los twitteros lo saben y los periodistas también. Por eso mientras que los primeros se comunican en esta red social, los segundos lo utilizan como una herramienta de trabajo. Gracias a Twitter saben que está pasando en cada momento, qué se cuece antes, durante y después de una gran manifestación o quién dice qué, cuando “escapa” del corsé de los asesores y los gabinetes de comunicación.

Pero una cosa es esto (utilizar Twitter como una herramienta de trabajo) y otra muy diferente el convertir al twittero o incluso al tweet en el centro de la noticia. ¿A qué me refiero con esto? En que en demasiadas ocasiones el tweet o la persona que escribe un tweet recibe el mismo tratamiento que el de una fuente de información fiable y contrastada. ¿Se imaginan a Bernstein y Woodward prestando la más mínima atención a un twittero que afirmase ser “garganta profunda”?

Sin ir tan lejos, esto es lo que está ocurriendo hoy en día en muchos medios de comunicación españoles. Cuando en Antena3 Noticias se anima a los espectadores a enviar su opinión a través de twitter sobre un determinado tema de actualidad, para después leer los tweets más curiosos o polémicos en antena, dentro del mismo espacio de noticias, ¿Se está haciendo periodismo? ¿Realmente a alguien le importa lo que piense @fulanito sobre la última subida de impuestos, las elecciones catalanas o el estado de forma de Cristiano Ronaldo?

Puede que en un programa distendido, o en una publicación satírica tenga sentido hacernos reír rescatando tweets de aquí y allá, pero cuando el objetivo es informar, no parece demasiado sensato el saltarse las clásicas reglas de Quién, Cómo, Cuándo, Dónde y Por Qué. Y no e refiero tanto al inocente ejemplo de Antena 3 noticias, sino cuando se llegan a escribir piezas de información utilizando casi como únicas fuentes los comentarios que se recaban desde las distintas redes sociales.

Por no hablar del sensacionalismo que destilan esos otros artículos del tipo “El orgullo carabanchelero  se levanta en las redes sociales contra la ‘dos’ de Gómez”, una noticia en la que la mayoría de la información se basa en rescatar tweets. Así se narra la noticia:

Salvador Victoria ha escrito en su cuenta: «Porque los criados en Carabanchel, como en tantos sitios del sur de Madrid, también tenemos clase. #orgullocarabanchelero»

Otros usuarios de la red social han manifestado:

«Yo soy de #carabanchel y estoy muy orgullosa de ello soy humilde pero honrada todo mi apoyo a @salvavictoria #orgullocarabanchelero» (ha escrito @MAYTECARABAN)

«Denigrante la falta de respeto d la “Sra.” Valcarce… #ValcarceDimision Pide perdón! #orgullocarabanchelero»(ponía @Albita_Blas)

¿Quiénes son estas personas? ¿Por qué protagonizan una información? ¿Es relevante su opinión? No lo sabemos y no tenemos forma de saberlo. Lo único que sabemos es que el periodista de turno ha visto mucho más fácil copiar y pegar unos cuantos tweets al azar que escribir un auténtico texto periodístico. No pasaría nada si se tratase de un hecho aislado, casi fortuito pero en realidad es un fenómeno que va a más.

Esto no quiere decir que no haya informaciones que sí que hacen un uso correcto de lo que se publica en las redes sociales. Por ejemplo en este artículo de El Economista (Salud de Chávez vuelve a copar de mensajes las redes sociales en Venezuela) todos los tweets que se citan son identificables con su autor, que corresponden normalmente a figuras públicas bien conocidas en el contexto de la información.

Parecería en este sentido que ha ido sustituyéndose a la antigua “encuesta de calle” por este “color” que aporta el twittero anónimo. La primera no es que aportase gran cosa, pero por lo menos la fuente era identificable, se le hacía una fotografía o se le grababa con la cámara. Por lo menos al dar la cara, sabía que tendría que pensar antes que hablar, que estaba siendo entrevistado para un medio de comunicación.

Porque ahora ni eso. El esfuerzo de salir a la calle se ha sustituido por el cómodo corta y pega.

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